Inefable

Resonamos sincronizados, fundidos en desconfianza
Nos abrazamos medio inquietos, huyendo del vacío
Te observo cada tarde y busco imperfecciones
Atisbo este futuro rendido ante el embargo

Me engulle esa calma que satura mis mejillas
Posee una triste fortuna sonriente y turbia
Sonrío ante el hartazgo de este penoso yugo
Impuesto ante el engaño de tu falaz figura

De pronto...¡la rebelión!¡La revolución!
Los cánticos diáfanos de la victoria
Le siguen el estupor, la rabia y la venganza
La victoria no les teme porque es eterna

¿Qué miedo se le puede tener a lo perecedero?
¿Qué recuerdo se puede tener de lo inefable?






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